Seacret South: Tu puerta al corazón histórico y cultural de la Bahía de Cádiz. Forjado por el Atlántico, vivido con alma mediterránea.
Sobre mi
De pequeña, en El Puerto, me bebía los cuentos de piratas. No por los tesoros, sino por lo que había detrás del horizonte: puertos desconocidos, otros idiomas, gente que vivía de otra manera. Miraba la bahía y pensaba: algún día me voy a ir a ver qué hay ahí fuera.
Y me fui. A los diecisiete, con la maleta llena de ganas, a Granada, a estudiar Traducción e Interpretación. Allí aprendí idiomas y, casi sin darme cuenta, aprendí también a contar historias. Cada noche, en las cuevas del Sacromonte, cientos de personas de medio mundo me escuchaban hablar de flamenco y de la Alhambra en cuatro lenguas distintas.
Después llegó el Mediterráneo. Una beca Erasmus me llevó a Milán, e Italia se me quedó dentro para siempre. Empecé a guiar por casi toda Europa, y en Roma, en Nápoles, en Atenas y en las islas griegas descubrí algo curioso: cuanto más lejos iba, más me encontraba con mi casa. Los fenicios que fundaron Gadir hace tres mil años, los griegos que situaron aquí el fin del mundo conocido, los romanos que hicieron de Gades una de las ciudades más ricas del Imperio... Todos ellos navegaron este mismo mar antes de llegar a nuestra bahía.
Por el camino organicé y produje el Festival de Flamenco de Granada, y trabajé con algunas de las grandes compañías de viajes culturales para público estadounidense, como Tauck y Odysseys Unlimited, además de grupos de intereses especiales del Smithsonian, de arquitectos de Estados Unidos y de universidades como Berkeley o el MIT. Vi auroras boreales en el Ártico y me formé como profesora de yoga en la India.
Y luego crucé el Atlántico. Viví varios años en Panamá, y allí la traductora que llevo dentro no pudo resistirse: estudié el habla panameña y fui tirando del hilo hasta llegar a casa. Esa s que se aspira, esas palabras que creía nuestras, ese deje que suena a Cádiz en pleno Caribe... Todo eso viajó en los barcos que salieron de esta bahía hacia las Indias. Allí entendí lo mucho que nos parecemos a un lado y otro del océano: las mismas palabras, el mismo amor por la música, la misma manera de celebrar la vida.
Así entendí por fin mi tierra. Cádiz es el lugar donde el Mediterráneo se encuentra con el Atlántico. Por un lado llegaron las civilizaciones antiguas; por el otro partieron los barcos hacia un mundo nuevo. Tres mil años siendo puerta, puente y encrucijada.
Y cuando supe que iba a ser madre, tuve claro dónde quería que naciera mi hija: aquí, frente a esta bahía, para que creciera conociendo lo maravilloso de su tierra. Volví a casa y cerré el círculo. Y por supuesto, la llamé Mar.
Seacret South nace de ahí: del sea, el mar que me llevó lejos y que hoy lleva el nombre de mi hija, y del secret, todo lo que esta tierra guarda para quien sabe dónde mirar. Los tabancos donde el vino sale de la bota, las piedras fenicias y romanas bajo las calles de Cádiz, la luz del atardecer sobre la bahía. Una tierra forjada por el Atlántico y vivida con alma mediterránea.
Soy guía oficial de turismo de Andalucía, y ahora me toca a mí enseñártelo. A tu ritmo, en privado, en español, inglés o italiano.
¿Empezamos?




